El pueblo actual de Jubrique tiene su origen en tiempos de dominación árabe. El nombre puede tener su origen en luber, que significa lugar de abundancia, o, tal vez, en lubar, que significa lugar de resplandor. Jubrique, como el resto de municipios de la Serranía, vivió sus últimos tiempos en el Reino Nazarí de Granada a expensas de la suerte de la ciudad de Ronda. Tras la conquista de Ronda, en 1485, y, sobre todo tras la expulsión de los moriscos a partir de 1570, la despoblación fue especialmente cruel con esta localidad que llegó a perder hasta tres núcleos de población; Rotilla, Benamedá y Monarda.

En el siglo XVIII aparece la primera referencia clara de Jubrique citándola como Jubrique la Nueva, lo que podría dar a entender que el pueblo tal y como hoy lo conocemos pueda ser el resultado de la unión de los cuatro núcleos en un nuevo emplazamiento, tras la repoblación con gentes venidas de otras tierras.

Jubrique es un lugar para conocer sin prisas, para saber ver, ya que no solo con una pasada se puede apreciar la belleza que esconde.

Puntos de interés.

  • Rincón de la calle Algatocín
  • Mirador del Peñón Encantado
  • Plaza de Andalucía de Jubrique
  • Iglesia San Francisco de Asís
  • Santa Cruz de la Llanada
  • Mirador de la Era de la Llaná
  • Fuente de la Armonía
  • Ermita del Chorrillo
  • Ermita del Castañuelo

Lugar destacado

Tomando la carretera que une Jubrique con su vecino Algatocín nos podemos acercar al río Genal. Podemos dejar el coche junto al puente y recorrer algunos de los caminos que hay a lo largo del río. la vegetación es sorprendente y las aguas cristalinas. En verano se forman remansos en los que podemos darnos un baño.

Sinos vamos de ruta, despertaremos sentidos que teníamos dormidos, donde bofetadas de olores, colores y sonidos enlazan con los fuertes cambios de vegetación.

Con suerte en uno de nuestros descansos podremos disfrutar de la presencia de cabras montesas, corzos, jabalies, zorros, conejos, liebres, perdices, entre otros muchos.